Últimamente he estado hablando con personas interesadas en mis cursos de modelos DBM® y PNL y al preguntarles ¿Qué buscas en esta formación? La respuesta ha sido “herramientas”.

Meditando sobre ello me he dado cuenta que las personas que buscan solamente herramientas, suelen obtener menos beneficios de la formación que aquellas personas que atienden a dos asuntos más: al operario de la herramienta (ella o él) y a los resultados que buscan de aplicar la herramienta al mundo.

Además voy a explicitar algunos supuestos que tienen los operarios que hacen funcionar bien las herramientas y los operarios que no las hacen funcionar bien y qué factores suelen estar implicados.

En primer lugar la formación que realizo no solo es ofrecer herramientas, además es enseñar cómo usar las herramientas al operario. Es enseñar a desarrollar la habilidad usando herramientas. Hay una suposición limitante de ciertas personas; si tienes una herramienta ya deberías saberla utilizar. Es como si alguien que nunca ha usado unos alicates, le dieses uno y pensases que lo debería usar bien. ¿Por qué debería usarlo habilidosamente si nunca has tenido uno en las manos?

Además el operario tiene sesgos, tendencias en su forma de actuar, de pensar de evaluar. ¿Cómo afectan esas tendencias al uso eficiente y apropiado de las herramientas? Vamos a ver algunas.

Home improvements tools isolatedHay operarios que tienden a enfocarse en las herramientas, pero no si son apropiadas o no para el uso que se plantean. Si cojo una broca de perforar madera y corto hierro -el mundo- probablemente antes de hacer el agujero se romperá. Así que también tenemos que tener en cuenta como usamos la herramienta (la taladradora) y sus accesorios (brocas) en el mundo. Si tengo una sierra circular, diseñada para hacer cortes muy rectos, no solo se trata de saberla usar, se trata de saber con qué materiales es apropiada usarla, cómo usarla para hacerlo con seguridad, etc.

Las personas que suelen beneficiarse de las herramientas de DBM®, suelen partir de un punto de vista; lo que estoy aprendiendo es nuevo para mi, no lo sé, tengo curiosidad y me alegro a mediada que voy aprendiendo a usar la herramienta. Que es es lo que solemos hacer cuando aprendemos a ir en bicicleta, prestamos menos atención a que nos hemos caído y más a cómo mantenernos en equilibrio y el poder hacer cosas juntos con los amigos. Eso contrasta con una idea bastante extendida: “Debería saber utilizar la herramienta la primera vez que la utilice”.

El participante en nuestra formación puede tener unas ideas previas sobre lo que es el desarrollo personal/profesional y la comunicación que pueden interferir en que se pongan a practicar nuevas formas que le resultan desconocidas. Si alguien tiene una tendencia a usar solo lo que le resulta familiar, naturalmente cuando haya algo nuevo (y desde luego que se lo va a encontrar), se va a sentir incómodo, de manera que lo que tendrá que aprender es a sentirse incómodo cuando hace cosas que le resultan nuevas para poder avanzar.

La otra área para atender son a los resultados del uso de las herramientas. Si una persona parte de cero en el uso de la herramienta, es muy útil que preste atención a los resultados con enfoques diferentes al habitual. Por ejemplo, si aplica un procedimiento de cambio personal, ¿cómo mide ese cambio? De nuevo depende de los sesgos y tendencias de la persona. Si una persona tiene la tendencia de evaluar en términos de Todo/Nada, Blanco/Negro, Siempre/Nunca, lo más probable es que los primeros pasos del cambios que esté llevando a cabo los desprecie, haciendo como si no existiesen, lo cual le puede llevar a desmotivarse.

Por otro lado he observado que las personas que les gustan las cosas nuevas tienen la tendencia a probarlas y a comprobar sus resultados y están abiertas a explorar áreas que no le resultan familiares lo cual facilita conseguir más resultados efectivos.

Todo esto responde a la pregunta: ¿Si estas herramientas de DBM® son tan eficaces y profundas ¿por que no las aprende más gente? Como hemos visto, por que no solo se trata de las herramientas, se trata del operario, de su actitud, de sus tendencias inconscientes y de lo habilidoso que se es aplicándolo en el mundo. Pero si tenemos tendencias que nos limitan también las podemos cambiar.

En resumen, en nuestra formación, no solo “damos” herramientas. Además enseñamos a usarlas, a explorar diferentes usos, etc. por lo que la implicación del operario (el participante de la formación) es fundamental para que llegue a ser habilidoso con la herramienta y vaya aprendiendo a conseguir los resultados que se propone en la vida y/o en la profesión.

Carles Porcel, director de www.Capacitador.es

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