Muchas personas todavía desconocen la importancia y los beneficios de comunicarse eficazmente.

Hay un experimento que ilustra muy bien el peso desconocido de las palabras. Dirigido por la científica conductual Ellen Langer se planteaba saber la influencia con el uso de la conjunción “porque”.

Se pidió a una persona que se acercara a una cola de una fotocopiadora y le pidiera a la última de la cola: “Perdone tengo cinco páginas que imprimir. ¿Puedo usar la fotocopiadora?” Ante esta solicitud de saltarse la cola, el 60% de las personas permitían que una desconocida se colocara delante.

Cuando usaba la fórmula “¿Puedo usar la fotocopiadora? Porque llego tarde a una reunión” casi todas accedieron, el 94%.

 

De las habilidades duras a las suaves

Las habilidades duras son aquellas que tienen que ver con el conocimiento técnico. Un arquitecto cuando acaba la carrera tiene conocimientos de cómo hacer cálculos de resistencia, el tipo de material necesario, etc.

Lo que no necesariamente tiene son capacidades suaves o blandas: como trabajar en equipo o ser organizado. Más ejemplos de éstas capacidades son:

  • Creatividad. Salirse de las ideas trilladas y pensar en soluciones imaginativas y útiles.
  • Ganas de mejorar continuamente. Aprender constantemente diferentes habilidades o explorar nuevos caminos.
  • Adaptación al cambio. Saber transitar de un departamento a otro o saber adecuarse a una nueva función.
  • Planificación. Saber secuenciar las tareas, priorizar trabajos o hacer frente a los imprevistos.

Los estudios universitarios no incluyen este tipo de habilidades blandas.

Con este tipo de capacidades es más probable que los empleados/directivos se sientan realizados o sepan conseguir sus propios retos y objetivos.

Por otro lado los empleadores cada vez buscan más personas con capacidades suaves porque saben que rendirán más, serán más adaptables, etc. en un mundo tan cambiante como el actual.

 

Un asunto clave: la comunicación

Entre las habilidades suaves destaca un área: la capacidad de comunicarse con otras personas.

Un entrenamiento en comunicación te puede aportar múltiples beneficios:

  • Evitar malentendidos.
  • Ser preciso en las palabras que usas.
  • Aprender a motivar a otras personas para que rindan más y estén satisfechas.
  • Conocer mejor cómo hablarle a otros interlocutores para que te atiendan.

Una de las aplicaciones más importantes en áreas de las aptitudes blandas es la profesional:

  • Ventas.
  • Funcionamiento de equipos.
  • Marketing.
  • Docencia.
  • Profesiones liberales (médicos, arquitectos, ingenieros, etc.).

Mira lo que han conseguido algunos profesionales en este enlace.

Y también son muy útiles para otros ámbitos:

  • Pareja. Como mantener viva la relación de pareja.
  • Familiar. Cómo crear armonía familiar.
  • Amistades. Saber como estrechar relaciones.
  • Ocio. Aprender a disfrutar del tiempo libre.
  • Estudios. Aprender a concentrarse, consolidar el estudio y motivarse.

Muchos participantes se sorprenden que un curso como el de Habilidades pueda ser útil para una diversidad de perfiles.

De hecho en mis formaciones han habido participantes que venían solo por el tema profesional y han acabado aplicándolo a lo personal. Y al revés.

Médicos que han aprendido a motivar a sus pacientes a seguir dietas, informáticos que han aprendido a detectar con precisión cuál era la aplicación más apropiada para un cliente, profesores que han potenciado su capacidad pedagógica, parejas que han incrementando su entendimiento y armonía, opositores que han mejorado su capacidad de concentración y estudio para aprobar el examen, particulares que han aumentado la plenitud vital y un larguísimo etcétera.

En esa competencia hablaré de tres áreas:

  1. Habla para que te entiendan.
  2. Escucha para entender a la otra persona.
  3. Aprende a hablarte a ti mismo para autoliderarte.

 

Habla para que te entiendan

Tú, como otra mucha gente, piensas que todo el mundo usa las palabras con el mismo sentido. Por ejemplo, si Manuel busca “respeto” de su jefa Maria, ¿qué significa? ¿Qué entiende Manuel por respeto? ¿Y Maria? Lo más probable es que se refieran a conductas diferentes, tal Manuel quiera que le valoren explícitamente su trabajo y Maria piense que con una palmadita en el hombro es suficiente.

Te voy a relacionar algunos desatinos que tienen la mayoría de personas sobre el lenguaje, que posiblemente compartas:

  • Las palabras, independientemente del hablante, significan lo mismo.
  • Lo importante es lo que se dice. No es importante el cómo se dice.
  • El lenguaje no afecta a las emociones y conducta.

Las ideas que te propongo son innovadoras y efectivas:

  • Es probable que diferentes individuos conecten diferentes significados con las misma palabra.
  • Es importante lo que se dice y, especialmente, cómo se dice (tono de voz, ritmo, etc.)
  • El lenguaje que usa una persona le afecta ella misma y a las demás.

Por eso las palabras que se usan para comunicar no son neutras. Aprender a saber qué influencia tienen en las otras personas (y en una misma) es una habilidad fundamental de buen comunicador.

“Lo importante no es lo que dices, sino lo que tu interlocutor entiende”

Un concepto clave para mejorar la comunicación es la retroalimentación (feedback en inglés). Cuando alguien habla a otra persona ¿qué es lo que entiende su interlocutor? ¿Le sabe dar sentido? ¿Lo valora importante? ¿Le impele a hacer algo? ¿Cómo le afecta emocionalmente? ¿De qué manera le influye inconscientemente?

 

Escucha para entender a la otra persona

Cuando era comercial de informática me encontraba con frecuencia posibles clientes que me pedían ordenadores seguros. Al principio yo les ofrecía lo que para mí eran ordenadores seguros. Hasta que me di cuenta que eso era un error: ¿Porqué mi opinión sobre lo que era un sistema informático seguro tenía que coincidir con lo que pensaba con el posible comprador? Entonces empecé a hacer nuevas preguntas ¿Qué es para usted un ordenador seguro? Y la amplitud de respuestas que recibía era muy diversa. Para unas era tener una copia de seguridad rápida (en aquella época, era los años 80, habían sistemas rápidos de copia pero muy caros y sistemas baratos pero muy lentos), para otras era tener un servicio de reparación del ordenador de 24-48 horas, para otras era que el ordenador tuviese un índice de averías mínimo y otras daban prioridad a marcas conocidas que les deba seguridad.

Cuando indagaba conocía exactamente lo que mi interlocutor valoraba y así me centraba en lo que él quería y yo podía ofrecerle lo que buscaba en el fondo, por lo tanto, era más probable que me comprase y quedase satisfecho. Además, en aquella época me enfocaba mucho en lo buscaba el futuro cliente técnicamente. Pero empecé a aprender a identificar lo que la persona valoraba. Para ello tuve que cambiar una idea de la que partía “Sé, de entrada, lo que me quieren decir” a una nueva y útil: “Necesito comprobar qué buscan en el fondo (seguridad, comodidad, flexibilidad, etc.), ya que no lo dicen explícitamente”.

Pensarás, como mayoría, que escuchamos bien, que sabemos lo que nos están diciendo.

Encontrar personas que sepan escuchar, es bastante raro. La mayoría que saben escuchar es porque se han entrenado a entender el sentido de lo que quieren decir con las palabras otros sujetos.

Estaba impartiendo un curso donde enseñaba a escuchar y un participante cuando acabó un ejercicio pensaba que había escuchado a su interlocutor hasta que le ayudé a darse cuenta de tres cosas:

  1. Estaba echado hacia delante con la intención de contestar, aunque no lo hacía, ya que se aguantaba.
  2. Literalmente se mordía la lengua para no contestar.
  3. Estaba anticipando mentalmente lo que le iba a contestar, con lo que no estaba escuchando lo que le decía en ese momento su interlocutor y solamente prestaba atención desde su óptica, no desde la perspectiva de la otra persona.

Hasta que no se lo hice notar no se dio cuenta que iba a “su rollo”.

Para aprender a escuchar es necesario un cambio de actitud y entender cómo funciona el lenguaje:

  • Es mejor dar por supuesto que tus palabras y las de la otra persona NO significan lo mismo.
  • Es muy útil, preguntar qué ha entendido y cómo lo ha comprendido la otra persona.

Esto no es un conocimiento intelectual. Se requiere un entrenamiento. Igual que un carpintero necesita aprender a usar los distintos tipos de sierra, no se aprende en un libro.

A diferencia del conocimiento académico, para desarrollar estas habilidades blandas es importante disfrutar de un adiestramiento experiencial como mi curso de Habilidades.

 

Aprende a hablarte a ti mismo para autoliderarte

Uno de los aprendizajes más útiles que hacen los participantes de mis cursos es cómo se comunican consigo mismos.

El hacernos conscientes de como nos hablamos a nosotros mismos y el impacto que tiene en nuestras emociones y pensamientos, nos ayuda a entender qué tipo de palabras usar, con qué tonos, etc. y así ponernos en marcha para conseguir:

  • Aprender a motivarse.
  • Saber bajar de revoluciones mentales.
  • Estar en contacto consigo mismo.
  • Dejar de quejarse.
  • Disfrutar más de la vida y el trabajo.

También puedes entender cómo usas tu diálogo interior para no hacer lo que se supone que quieres hacer. Y cómo cambiarlo para hacer lo que quieres hacer.

Si quieres experienciar por ti mismo cómo mejorar tu comunicación y otros aspectos; como mejorar tu autoorganización, incrementar su rendimiento, satisfacción, etc. fórmate conmigo. El curso de Habilidades de desarrollo vital y profesional con modelos DBM® te puede ayudar a abrir una nueva etapa en tu vida. Pide la información ahora mismo aquí.

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